Endometriosis después de los 40: cuando los síntomas no son «solo menopausia»

Endometriosis después de los 40: cuando los síntomas no son «solo menopausia»

Endometriosis después de los 40: síntomas frente a menopausia

Introducción

La endometriosis después de los 40 años no es infrecuente. Los síntomas pueden persistir o reaparecer durante la perimenopausia y después de la menopausia, y a menudo se confunden con «simplemente la menopausia». Comprender por qué ocurre esto y cómo reconocer los síntomas relacionados con la endometriosis es esencial para proteger su salud a largo plazo.

¿Qué cambia con la endometriosis después de los 40?

¿Qué ocurre durante la perimenopausia?

Durante la perimenopausia, los niveles hormonales fluctúan de un mes a otro. La ovulación se vuelve irregular y los niveles de progesterona pueden ser más bajos (una hormona que ayuda a contrarrestar la actividad de la endometriosis). Al mismo tiempo, los niveles de estrógeno pueden ser impredecibles y, a veces, relativamente altos, lo que puede contribuir a la reactivación de los síntomas.

¿Qué ocurre después de la menopausia?

Después de la menopausia, los niveles generales de estrógeno y progesterona son bajos. Sin embargo, los síntomas pueden persistir debido a cicatrices, fibrosis o afectación nerviosa existentes desde una enfermedad anterior. En estos casos, el dolor se debe a cambios estructurales y nerviosos, más que al ciclo hormonal activo.

En las mujeres que utilizan terapia hormonal para la menopausia (MHT), el estrógeno añadido puede estimular el tejido residual de endometriosis en algunos casos. Esto no significa que la MHT sea insegura, pero es importante realizar un seguimiento continuo.

Por qué pueden aparecer síntomas durante la perimenopausia

Fluctuaciones hormonales

En la perimenopausia, los niveles de estrógeno pueden aumentar de forma impredecible, mientras que la ovulación se vuelve irregular, lo que significa que la progesterona suele ser más baja o inconsistente. Dado que el estrógeno puede estimular el tejido endometriósico y la la progesterona ayuda a mantenerla bajo control, este patrón hormonal puede hacer que los síntomas persistan o reaparezcan.

Inflamación, fibrosis y sensibilidad nerviosa

La endometriosis no es solo hormonal, sino que también es una afección inflamatoria. La inflamación puede provocar fibrosis (tejido cicatricial), lo que puede hacer que los tejidos y órganos se adhieran entre sí. Esto puede contribuir al dolor, la tensión, las deposiciones dolorosas, el estreñimiento, las molestias en la vejiga y el dolor durante las relaciones sexuales.

La inflamación también puede irritar los nervios y hacer que el sistema nervioso sea más sensible al dolor. Esto puede significar que el dolor se vuelva persistente, se extienda a la zona lumbar, la pelvis, las caderas o las piernas, y continúe incluso cuando los períodos sean más ligeros.

Algunos síntomas que a menudo se atribuyen a la menopausia también pueden reflejar una endometriosis subyacente y merecen ser evaluados.

Cuando los síntomas no son «solo la menopausia»

Dolor durante las relaciones sexuales

El dolor principalmente en la abertura vaginal o con sequedad suele estar relacionado con el síndrome genitourinario de la menopausia. El dolor profundo durante la penetración o en determinadas posiciones puede sugerir endometriosis.

Síntomas intestinales o vesicales

Las deposiciones dolorosas, el estreñimiento con dolor pélvico, la sensación de vaciado incompleto, el dolor cuando se llena la vejiga o la urgencia urinaria sin infección pueden sugerir endometriosis.

Por el contrario, la pérdida de orina al toser, reír o estornudar suele estar más relacionada con los cambios que se producen durante la perimenopausia y la posmenopausia.

Dolor lumbar o en las piernas

El dolor persistente en la zona lumbar, la pelvis, la cadera o las piernas (a veces descrito como ciática) no es un síntoma típico de la menopausia. Esto puede reflejar una irritación de los nervios pélvicos por endometriosis.

Fatiga, cambios de humor, falta de sueño.

Fatiga inusual, estado de ánimo bajo o problemas para dormir pueden ser síntomas tanto de la perimenopausia y la posmenopausia como de la endometriosis. Cuando estos síntomas se presentan junto con dolor pélvico, intestinal, vesical o profundo, es necesario realizar una evaluación más exhaustiva y no deben atribuirse únicamente a la menopausia.

Conclusión

La endometriosis no está limitada por la edad. El dolor pélvico, intestinal o vesical, el dolor lumbar profundo, las relaciones sexuales dolorosas, la fatiga o el bajo estado de ánimo no siempre son «solo menopausia».

Una ecografía normal, una resonancia magnética o incluso una cirugía previa no siempre descartan la endometriosis. El diagnóstico puede ser complicado, y en algunos países pueden resultar útiles las herramientas de evaluación no invasivas emergentes.

El diagnóstico precoz —y, lo que es más importante, el seguimiento continuo— ayudan a proteger su salud a largo plazo.

Comprenda sus síntomas y los siguientes pasos a seguir.

¿Puede seguir existiendo la endometriosis después de los 40 años?

Sí. Los síntomas pueden persistir o reaparecer durante la perimenopausia y pueden continuar durante la posmenopausia debido a cicatrices, fibrosis y afectación nerviosa.

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